Noruega despidió este miércoles al rey Harald V, quien murió el pasado 28 de agosto a los 89 años, con una solemne ceremonia religiosa en la Catedral de Oslo. El funeral reunió a integrantes de la familia real noruega, monarcas de distintas casas europeas y numerosos jefes de Estado y de Gobierno.
El homenaje estuvo acompañado por música religiosa y momentos de gran emotividad. A la llegada del féretro, el coro interpretó el himno No stig vår song, mientras que en todo el país se guardó un minuto de silencio en memoria del monarca.
La reina Sonia protagonizó uno de los momentos más conmovedores al colocar una rosa roja sobre el ataúd de Harald V, con quien estaba próxima a cumplir 58 años de matrimonio. La corona dedicada por ella llevaba el mensaje: “Gracias por una buena vida”.
Durante la ceremonia, autoridades noruegas destacaron la cercanía del rey con la población y su compromiso con el país. El primer ministro Jonas Gahr Støre afirmó que Harald V entregó “todo” por Noruega y señaló que con su muerte concluye una era para la monarquía.
El funeral también contó con la presencia de los reyes de España, Felipe VI y Letizia, además de representantes de las monarquías de Suecia, Dinamarca, Bélgica y Reino Unido. El servicio incluyó lecturas en lengua sami y la participación de representantes de diferentes religiones.
Después de la ceremonia, el féretro fue trasladado a la fortaleza de Akershus, donde la familia más cercana participó en un acto privado. Posteriormente, los restos del rey fueron colocados en un sarcófago dentro de la cripta real.