El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Washington e Israel decidieron suspender temporalmente nuevos ataques contra Irán con la condición de alcanzar en el corto plazo un acuerdo que reduzca la tensión en Oriente Medio.
Según el mandatario, la decisión respondió a una supuesta solicitud de Teherán para aplazar cualquier ofensiva, versión que fue rechazada de inmediato por el gobierno iraní, que negó haber pedido una suspensión de las acciones militares y calificó las declaraciones como falsas.
La diferencia entre ambas posturas mantiene la incertidumbre sobre si realmente existe una oportunidad para una salida diplomática o si únicamente se trata de una pausa antes de una nueva escalada del conflicto. Mientras Trump insistió en que Israel respalda esta estrategia, las fuerzas armadas iraníes afirmaron mantenerse en máxima alerta y listas para responder a cualquier eventualidad.
En medio de la crisis, Arabia Saudita intensificó sus esfuerzos diplomáticos. El príncipe heredero Mohamed bin Salmán sostuvo conversaciones con Trump y promovió el diálogo como vía para reducir las tensiones, mientras Irán también mantiene contactos con países como Pakistán y Turquía en busca de mecanismos de mediación que eviten una guerra regional.
Uno de los puntos centrales de la disputa continúa siendo el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo y gas. Trump señaló que un eventual acuerdo debe garantizar la reapertura total de ese corredor marítimo y eliminar la amenaza nuclear iraní.
Sin embargo, fuentes cercanas a Teherán advirtieron que el paso permanecerá restringido mientras continúen las acciones hostiles de Estados Unidos, situación que ya ha reducido el tránsito marítimo y generado preocupación en los mercados energéticos.
La incertidumbre también impacta en los precios internacionales del petróleo, que registraron nuevos incrementos ante el riesgo de interrupciones prolongadas en el suministro.
Además, la violencia comienza a extenderse a otras zonas estratégicas, con incidentes reportados en Egipto, Omán y el mar Rojo, donde los hutíes de Yemen anunciaron bloqueos y ataques contra infraestructura saudita, elevando el riesgo para las rutas comerciales que conectan Asia, Europa y Oriente Medio.