El representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, informó que en los próximos días el gobierno estadounidense dará a conocer una nueva ronda de aranceles que afectará a cerca de 60 países, como parte de investigaciones sobre prácticas comerciales vinculadas al trabajo forzoso.
Los nuevos gravámenes sustituirán el arancel temporal de 10% que había sido implementado por el presidente Donald Trump, luego de que la Corte Suprema dejara sin efecto los recargos establecidos el año pasado. De acuerdo con Greer, el objetivo es fortalecer el cumplimiento de las leyes de Estados Unidos que impiden la importación de productos elaborados mediante explotación laboral.
El funcionario señaló que, a diferencia de Estados Unidos, la mayoría de los países carecen de legislación que prohíba el comercio de bienes producidos con trabajo forzoso o, en caso de contar con ella, no la aplican de manera efectiva.
La decisión forma parte de la estrategia comercial de la administración estadounidense, que busca condicionar el acceso a su mercado al cumplimiento de estándares laborales más estrictos.