Cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Anestesia o el Anestesiologo, con el propósito de reconocer las contribuciones de esta especialidad al avance de la medicina y a la atención de millones de pacientes que requieren procedimientos quirúrgicos.
La incorporación de la anestesia revolucionó la práctica médica al permitir que las operaciones se realizaran sin que las personas tuvieran que soportar el dolor de manera consciente, lo que abrió nuevas posibilidades para el tratamiento de numerosas enfermedades.
En 2026, la jornada se desarrolla bajo el lema “Antes, durante y más allá de la cirugía”, promovido por la Federación Mundial de Sociedades de Anestesiólogos (WFSA), para destacar que el trabajo de estos profesionales abarca mucho más que su participación dentro del quirófano.
Los anestesiólogos se encargan de valorar las condiciones de salud de cada paciente antes de una intervención, determinar la estrategia anestésica adecuada y vigilar el funcionamiento del organismo durante la cirugía. También intervienen en el control del dolor posoperatorio, los cuidados intensivos y la atención de emergencias.
Los antecedentes de esta disciplina se encuentran en las antiguas prácticas para mitigar el sufrimiento, cuando se recurría a preparados y sustancias como el opio.
Posteriormente, durante el siglo XIX, comenzaron a registrarse avances determinantes para el desarrollo de la anestesia moderna. Uno de los acontecimientos más relevantes ocurrió en 1846, con la demostración realizada por William Thomas Morton.
Con el paso del tiempo, el empleo del éter, el cloroformo y otros agentes anestésicos favoreció la evolución de los procedimientos quirúrgicos. Actualmente, existen distintas modalidades, entre ellas la anestesia local y la general, cuya aplicación depende de las necesidades médicas de cada paciente.
Además de facilitar las intervenciones, esta especialidad contribuye a reducir riesgos mediante la vigilancia constante de los signos vitales y la atención de posibles complicaciones.
El Día Mundial de la Anestesia también pone sobre la mesa la necesidad de fortalecer los servicios de salud y garantizar que más personas tengan acceso a procedimientos anestésicos seguros, oportunos y de calidad.