Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo reportaron un nuevo incremento de casos y muertes por ébola, con un saldo de 9 mil 277 personas contagiadas y 4 mil 478 fallecidas. El brote, iniciado a mediados de mayo, registra una letalidad de 48.3 por ciento y se perfila como uno de los episodios más graves de esta enfermedad a nivel internacional.
Según el último balance del Instituto Nacional de Salud Pública, en un periodo de 24 horas se confirmaron 65 infecciones y 37 defunciones. Aunque 2 mil 486 pacientes se han recuperado, otros 924 continúan bajo atención médica o aislamiento. La cepa Bundibugyo responsable de la emergencia carece de vacuna y tratamiento aprobados.
Ituri permanece como la provincia más afectada, al concentrar casi tres cuartas partes de los casos acumulados. El virus también circula en otras seis provincias, mientras que el monitoreo de contactos descendió al 78 por ciento, una situación que dificulta la contención de nuevos contagios.
La crisis ha encendido las alertas fuera de las fronteras congoleñas, particularmente en Kenia, donde se confirmaron dos casos. La magnitud del brote ya superó los registros históricos de la RDC y existe preocupación de que pueda rebasar la epidemia de África occidental de 2014 a 2016, que provocó más de 11 mil muertes.