Cada 1 de junio se conmemora el Día Mundial de la Leche, una iniciativa impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para destacar la importancia del sector lechero y promover el consumo de este alimento a nivel global.
Aunque esta fecha no forma parte del calendario oficial de días internacionales de las Naciones Unidas, la FAO coordina y difunde actividades organizadas por distintos países y organismos para sensibilizar sobre el valor nutricional de la leche y sus derivados.
Considerada uno de los alimentos más completos, la leche aporta proteínas, carbohidratos, grasas saludables, vitaminas y minerales esenciales para el organismo. Entre sus principales nutrientes destacan el calcio, fósforo, magnesio, zinc, yodo, selenio y vitaminas A, D y del complejo B, fundamentales para el desarrollo y mantenimiento de los huesos y dientes.
Además, el consumo de leche, yogur y queso contribuye a una adecuada hidratación, favorece la salud intestinal, ayuda a controlar la acidez estomacal y puede reducir el riesgo de algunas enfermedades crónicas, como la hipertensión y los trastornos cardiovasculares.
Para quienes presentan intolerancia a la lactosa, existen alternativas como la leche deslactosada o productos lácteos fermentados, como el yogur y algunos quesos, que contienen menores cantidades de este azúcar natural. Asimismo, bebidas elaboradas a base de soja, avena o arroz pueden complementar la alimentación de quienes no consumen leche tradicional.