La Coalición para las Innovaciones en Preparación ante Epidemias (CEPI) anunció una inversión cercana a 60 millones de dólares para acelerar el desarrollo de tres vacunas experimentales contra la cepa Bundibugyo del virus del ébola, responsable del brote que afecta a la República Democrática del Congo y Uganda.
La medida responde a la preocupación internacional por la falta de tratamientos y vacunas autorizadas para esta variante, que ya ha dejado más de 280 casos confirmados y 42 fallecimientos.
Los recursos se destinarán principalmente a proyectos encabezados por Moderna, la Universidad de Oxford en colaboración con el Serum Institute of India, y la organización IAVI.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que estos candidatos son los más prometedores para combatir el virus. Autoridades sanitarias confían en que los primeros ensayos clínicos puedan comenzar en los próximos meses, fortaleciendo la respuesta frente al brote actual y futuras emergencias relacionadas con el ébola.
Aunque los avances en el desarrollo de vacunas representan una esperanza para contener la enfermedad, especialistas señalan que las acciones de salud pública continúan siendo la herramienta más eficaz para controlar la propagación del virus. Entre las medidas prioritarias se encuentran la vigilancia epidemiológica, la identificación oportuna de contagios, el seguimiento de contactos y el aislamiento de personas infectadas.
Asimismo, las autoridades sanitarias enfatizan la importancia de reforzar los protocolos de prevención en hospitales y centros de atención médica, así como promover prácticas seguras en las comunidades, especialmente durante los funerales. Estas estrategias han sido fundamentales para contener brotes anteriores y seguirán siendo clave mientras se trabaja en una vacuna específica contra la variante Bundibugyo.