Las organizaciones del narcotráfico de América Latina han extendido sus redes en Europa mediante acuerdos con grupos criminales locales, con presencia identificada en al menos 12 países y una expansión que podría abarcar hasta 16, según una investigación del diario británico The Guardian.
El trabajo periodístico, realizado durante cuatro meses con datos de seguridad e inteligencia y testimonios de jueces, fiscales y especialistas, señala que el avance de estas estructuras coincide con el aumento del tráfico de cocaína en el continente. Entre 2014 y 2024, las incautaciones de esta droga crecieron 471%, mientras las autoridades también detectaron un mayor número de laboratorios dedicados al procesamiento de sus derivados.
Entre los grupos identificados están los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG), organizaciones colombianas como el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las FARC, así como el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho de Brasil. La lista incluye también al Tren de Aragua venezolano y a las pandillas Barrio 18 y MS-13.
España, Portugal, Países Bajos, Bélgica y Francia figuran entre los principales territorios donde operan estas redes. También se han documentado actividades en Alemania, Rumania, Croacia y Eslovaquia. Además, un informe de la Fiscalía de São Paulo, sustentado en información de inteligencia brasileña, indica que el PCC tiene presencia en 16 países europeos, entre ellos Reino Unido, Irlanda, Islandia, Serbia, Suecia, Suiza y Turquía.
Aunque la actividad de grupos latinoamericanos en Europa tiene antecedentes desde los años ochenta, cuando organizaciones relacionadas con los antiguos cárteles colombianos de Medellín y Cali utilizaban España para facilitar el narcotráfico, la investigación destaca la dimensión que ha alcanzado actualmente el fenómeno. Europol ya había alertado sobre el crecimiento de estas estructuras en un informe publicado en 2013.