El brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) rebasó los 9 mil casos confirmados y suma más de 4 mil 300 fallecimientos, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Salud Pública difundidas este martes. Las autoridades sanitarias mantienen las labores para contener la propagación del virus, que registra focos en distintas regiones del país.
El organismo reportó 9 mil 66 personas infectadas, 4 mil 381 muertes y 2 mil 389 pacientes recuperados, lo que representa una tasa de letalidad de 48.3 por ciento. Se trata del brote más grave registrado en la historia de la RDC, por encima del ocurrido entre 2018 y 2020, cuando se contabilizaron alrededor de 3 mil 500 casos y casi 2 mil 300 fallecimientos.
La epidemia comenzó en la provincia de Ituri, en el noreste del país, y posteriormente se extendió a siete provincias del norte y el este. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera muy alto el riesgo dentro de la RDC, alto en los países vecinos y bajo a nivel mundial. Además, advirtió que una parte importante de las muertes recientes ocurrió en las propias comunidades y no en centros especializados.
El brote es provocado por la cepa Bundibugyo, para la cual todavía no existe una vacuna ni un tratamiento aprobado. Ante esta situación, la OMS prepara un ensayo clínico para evaluar una posible vacuna, que podría comenzar antes de finalizar octubre. Mientras tanto, los esfuerzos de contención enfrentan dificultades por la falta de recursos médicos, la inseguridad en zonas afectadas por grupos armados y la desconfianza de algunas comunidades hacia el personal sanitario.
La propagación también representa un riesgo para los países cercanos. Kenia confirmó recientemente un caso importado de una persona que viajó desde la RDC a través de Uganda hasta Nairobi, donde murió. Uganda, por su parte, había registrado 20 contagios y dos fallecimientos antes de ser declarada libre de ébola en agosto.