El primer ministro de Canadá, Mark Carney, respaldó el acercamiento con la Unión Europea (UE) y afirmó que ambas partes son “más fuertes juntas”, luego de que Bruselas propusiera otorgar a su país el estatus de primer “miembro asociado” del bloque.
Durante su intervención ante el Parlamento Europeo, en Estrasburgo, Carney destacó los valores compartidos entre Canadá y Europa y señaló que su cooperación busca fortalecer a las democracias, sin plantearse como una confrontación con otros países.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteó ampliar la colaboración con Canadá en sectores como tecnología, energía, manufactura, defensa y el Ártico. También propuso su participación en un futuro Consejo Europeo de Seguridad.
La iniciativa generó críticas del presidente estadounidense Donald Trump, quien la calificó de “acto hostil” y advirtió sobre la posibilidad de imponer aranceles elevados o incluso limitar el comercio con Europa.
Bruselas rechazó que el proyecto esté dirigido contra Estados Unidos y subrayó que cualquier acuerdo deberá ser analizado y aprobado por los 27 países miembros. Actualmente, los tratados europeos no contemplan formalmente la figura de “miembro asociado”.
Canadá y la UE ya mantienen una importante relación comercial mediante el acuerdo CETA, que eliminó casi todos los aranceles entre ambas economías y permitió que el intercambio de bienes y servicios aumentará más de 80% desde 2016.