El primer ministro de Canadá, Mark Carney, calificó como una violación al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) la decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles adicionales de 50% a diversos productos canadienses. No obstante, aseguró que su gobierno optará por mantener abiertas las negociaciones con Washington para tratar de resolver el conflicto.
Carney señaló que las nuevas tarifas forman parte de una serie de medidas comerciales unilaterales adoptadas por Estados Unidos, las cuales, afirmó, también representan presiones sobre la soberanía canadiense. En ese contexto, recordó que Ottawa ha presentado durante los últimos meses diversas propuestas para atender las diferencias comerciales y actualizar el T-MEC.
El mandatario canadiense expresó la disposición de su administración para intensificar las conversaciones con el gobierno estadounidense en las próximas semanas, con el objetivo de encontrar soluciones que beneficien a ambas naciones.
Asimismo, advirtió que la disputa comercial ha generado mayores costos para las familias, especialmente en territorio estadounidense, y reiteró que Canadá mantiene su compromiso con el libre comercio, destacando la firma reciente de más de 20 acuerdos de cooperación económica y de seguridad con distintos países.
Pese a privilegiar el diálogo, Carney dejó claro que Canadá se reserva el derecho de responder con medidas equivalentes si las acciones de Washington continúan. Añadió que su gobierno respaldará a trabajadores, productores, empresas y familias para enfrentar el impacto de estas decisiones.
Por su parte, Donald Trump firmó decretos que establecen aranceles de 50% sobre determinados productos canadienses, entre ellos automóviles, bebidas alcohólicas y lácteos, al argumentar que Canadá mantiene prácticas comerciales discriminatorias en esos sectores. De acuerdo con la Casa Blanca, las nuevas tarifas comenzarán a aplicarse dentro de 30 días.