La emergencia provocada por las inundaciones repentinas y deslaves en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet chino se agravó este lunes, con un saldo de al menos 919 personas fallecidas y más de 4 mil 700 desaparecidas, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate en comunidades devastadas por la corriente de agua, lodo y escombros.
En Nepal se contabilizan 903 muertos y 4 mil 247 personas cuyo paradero aún se desconoce, una cifra que aumentó considerablemente respecto a los registros de días anteriores. Del total de desaparecidos, 3 mil 655 son ciudadanos nepalíes y 592 extranjeros, de acuerdo con las autoridades de ese país.
Uno de los principales focos de atención se encuentra en los proyectos hidroeléctricos de los distritos de Rasuwa y Nuwakot, donde cientos de trabajadores podrían haber quedado atrapados dentro de túneles que fueron inundados y bloqueados por toneladas de tierra, rocas y sedimentos. Autoridades y empresas del sector estiman que alrededor de 900 trabajadores permanecen sin localizar en una docena de instalaciones hidroeléctricas afectadas.
Los equipos de emergencia avanzan lentamente debido a las condiciones del terreno. Maquinaria pesada, excavadoras, explosivos controlados y equipos especializados son utilizados para retirar los escombros y abrir paso hacia los túneles, mientras especialistas de India y China colaboran con los rescatistas nepaleses. En uno de los proyectos, se teme que decenas de trabajadores continúen atrapados bajo los materiales arrastrados por la inundación.
Del lado chino, en la región autónoma del Tíbet, las autoridades reportan 16 fallecidos y 546 desaparecidos, principalmente en el condado de Gyirong, una zona cercana a la frontera con Nepal que también sufrió graves daños en caminos, viviendas y puntos de comunicación.
La tragedia se originó tras un colapso glaciar que desencadenó una enorme avenida de agua, hielo, rocas y lodo en la región del Himalaya. Las corrientes arrasaron infraestructura, aislaron comunidades y dañaron instalaciones hidroeléctricas y vías de comunicación. Las autoridades mantienen además la vigilancia ante el riesgo de nuevos deslaves, crecidas repentinas y otros fenómenos asociados a la inestabilidad de las montañas.
Mientras las operaciones de rescate continúan, la magnitud de la emergencia sigue aumentando conforme los equipos alcanzan zonas que permanecían incomunicadas. Más de 90 mil personas han resultado afectadas y miles de habitantes requieren alimentos, agua, refugio y atención médica, de acuerdo con estimaciones citadas por Reuters.
Las autoridades nepalesas consideran el desastre como uno de los peores registrados en el país en los últimos años. La prioridad continúa siendo localizar a los desaparecidos, rescatar a posibles sobrevivientes atrapados y restablecer las comunicaciones con las comunidades que permanecen aisladas.