Las fuertes lluvias y el incremento del caudal de los ríos dificultan este domingo las labores de rescate en Nepal, donde un devastador deslave provocado por el colapso de un glaciar ha dejado, hasta el momento, 750 muertos y más de 3 mil personas desaparecidas en la frontera con China.
Los equipos de emergencia retomaron la búsqueda de cerca de un centenar de trabajadores que podrían permanecer atrapados en túneles de proyectos hidroeléctricos, aunque las autoridades pidieron extremar precauciones ante el riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos.
En tanto, carreteras destruidas, fallas en las comunicaciones y zonas inaccesibles complican las operaciones.
El desastre también afectó al Tíbet chino, donde fueron recuperados 16 cuerpos. Entre los desaparecidos hay pobladores, trabajadores extranjeros, turistas y peregrinos que se dirigían al monte Kailash.
Mientras continúan las labores de búsqueda, Nepal anticipa que la reconstrucción requerirá miles de millones de dólares y solicitó apoyo internacional. Estados Unidos anunció 3.6 millones de dólares en ayuda humanitaria, mientras expertos vinculan la magnitud de la tragedia con los efectos del calentamiento global.