Equipos de emergencia intensificaron este jueves las labores de búsqueda de unas mil 300 personas desaparecidas tras las inundaciones y deslizamientos de tierra que devastaron zonas de Nepal y la región autónoma china del Tíbet, con un saldo provisional de al menos 359 muertos.
El desastre fue provocado por el colapso de un glaciar, que generó un violento torrente de agua, lodo y escombros que arrasó viviendas, vehículos y poblaciones enteras. En Nepal se contabilizan 356 fallecidos y 823 personas permanecen desaparecidas, entre ellas 517 turistas extranjeros. En el Tíbet, las autoridades reportaron tres muertos y 558 desaparecidos.
Los equipos de rescate enfrentan grandes dificultades para avanzar entre el lodo y los escombros, mientras el Ejército nepalí realiza sobrevuelos y ha evacuado a personas de zonas consideradas de riesgo. Autoridades y especialistas también mantienen la alerta ante la posibilidad de una nueva inundación debido a un bloqueo en la parte alta de un río fronterizo entre ambos países.
El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, y el premier chino, Li Qiang, supervisaron las acciones de emergencia. Estados Unidos anunció 500 mil dólares de ayuda, mientras organismos internacionales advirtieron sobre la magnitud de los daños, con comunidades y áreas comerciales completamente destruidas.
Las autoridades atribuyen este tipo de fenómenos extremos, cada vez más frecuentes e intensos en la región, al impacto del cambio climático y las lluvias monzónicas.