El Gobierno de México reportó avances en las obras de los proyectos ferroviarios México-Pachuca y México-Querétaro, considerados parte fundamental de la estrategia nacional para reactivar el transporte de pasajeros por tren y mejorar la conectividad entre distintas regiones del país.
Durante la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, el titular de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, Andrés Lajous Loaeza, detalló que el proyecto México-Pachuca presenta un progreso de 45.03%, mientras que el tramo México-Querétaro registra un avance de 31%.
En la ejecución de ambas obras participan miles de trabajadores. El primer proyecto cuenta con aproximadamente 8 mil 800 empleados, en tanto que el segundo reúne a cerca de 18 mil 200 personas.
De acuerdo con la información presentada, la recuperación del servicio ferroviario de pasajeros pretende mejorar la comunicación entre ciudades, comunidades y regiones que concentran a más de 41.3 millones de habitantes. La red contempla servicios metropolitanos e interurbanos, así como conexiones con localidades que históricamente han enfrentado dificultades de acceso.
Uno de los objetivos principales es reducir los tiempos de traslado de la población. Las autoridades calculan que los nuevos trenes permitirán disminuir, en promedio, 40% la duración de los recorridos cotidianos relacionados con el trabajo, la educación y el acceso a servicios, además de brindar mayores condiciones de seguridad y certidumbre a los usuarios.
La estrategia ferroviaria también busca generar beneficios en materia de movilidad y medio ambiente. Según las estimaciones expuestas, más de 220 mil pasajeros utilizarían los trenes cada día, lo que contribuiría a reducir la cantidad de desplazamientos que actualmente se realizan por carretera.
Lajous Loaeza explicó que los nuevos servicios podrían captar una parte de los casi un millón de viajes en autotransporte que se efectúan entre las poblaciones que serán conectadas mediante estos proyectos.
En cuanto al impacto ambiental, se prevé evitar la emisión de aproximadamente 360 mil toneladas de monóxido de carbono (CO) al año. Asimismo, las emisiones generadas por los traslados podrían disminuir hasta 50% en comparación con los viajes que actualmente se realizan en automóvil y avión.