Al menos 31 personas perdieron la vida y más de 130 resultaron heridas tras un terremoto de magnitud 7.8 que sacudió el sur de Filipinas la mañana de este lunes. Las autoridades informaron además que una decena de personas permanecen desaparecidas mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.
El sismo provocó el colapso de diversos edificios, viviendas y estructuras comerciales, especialmente en Ciudad General Santos, donde videos difundidos en redes sociales mostraron el derrumbe de un centro comercial y de una escuela. Equipos de emergencia trabajaban entre los escombros para localizar a personas atrapadas.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento telúrico tuvo su epicentro frente a la isla de Mindanao, a una profundidad de 35 kilómetros. Horas después se registraron varias réplicas, incluida una de magnitud 6.5.
Una de las zonas más afectadas fue la provincia de Sarangani. En el municipio de Glan, al menos 14 personas murieron cuando un deslave sepultó varias viviendas ubicadas al pie de una montaña. Las autoridades señalaron que los cortes de energía eléctrica han dificultado la comunicación y la evaluación completa de los daños.
Tras el terremoto se activaron alertas de tsunami para varios países del Pacífico, entre ellos Filipinas, Indonesia, Palau, Taiwán y Papúa Nueva Guinea. Sin embargo, las advertencias fueron retiradas horas más tarde al descartarse un riesgo mayor.
El presidente Ferdinand Marcos ordenó la suspensión de clases en las zonas afectadas de Mindanao y exhortó a la población a mantenerse alejada de las costas y seguir las indicaciones de protección civil.
Filipinas se encuentra dentro del llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una región caracterizada por su intensa actividad sísmica y volcánica, donde los terremotos son frecuentes.