Un poderoso terremoto de magnitud 7.7 estremeció varias regiones de Indonesia, dejando hasta el momento al menos 47 personas fallecidas y numerosas comunidades afectadas. Las labores de rescate continúan entre estructuras colapsadas, mientras las autoridades enfrentan dificultades para ingresar a las zonas más cercanas al epicentro.
Nagekeo es uno de los lugares que concentra mayor preocupación debido a que los deslaves bloquearon los caminos y las fallas en las comunicaciones complicaron el acceso terrestre. Equipos de emergencia buscan llegar a la zona mediante embarcaciones, mientras cerca de 2 mil habitantes fueron trasladados a lugares seguros.
El movimiento provocó daños en viviendas, comercios y edificios públicos, además de interrupciones en el suministro eléctrico y afectaciones en distintas carreteras. En Maumere, los equipos de emergencia encontraron inicialmente a 20 personas sin vida, seis lesionadas y dos más atrapadas bajo los escombros, mientras continúan las labores en un inmueble portuario parcialmente derrumbado.
Los primeros reportes contabilizan 157 viviendas con daños severos, 41 con afectaciones moderadas y 148 con daños menores. También resultaron afectados 87 planteles educativos, 18 instalaciones médicas, cinco centros religiosos y seis edificios destinados a oficinas.
El gobernador de Nusa Tenggara Oriental confirmó que al menos cinco personas murieron tras quedar atrapadas por el colapso de edificios.
Sobre el momento del sismo, habitantes de las comunidades afectadas describieron escenas de pánico. Una mujer de 51 años relató que se encontraba dentro de una vivienda junto con otras 12 personas cuando la intensidad del movimiento los obligó a salir rápidamente para ponerse a salvo.
Aunque posteriormente fue levantada la alerta de tsunami, se registraron olas inferiores a un metro en algunos sectores costeros. La advertencia permaneció activa durante aproximadamente tres horas, hasta que las autoridades consideraron que el riesgo había disminuido.
Pese a ello, numerosas familias han decidido permanecer fuera de sus viviendas debido a las réplicas. Algunas personas se han instalado temporalmente en espacios abiertos o zonas elevadas ante el temor de que ocurra otro movimiento de gran intensidad.
El terremoto tuvo una profundidad aproximada de 15 kilómetros y fue seguido por decenas de réplicas. El temblor se percibió en Nusa Tenggara Oriental, Nusa Tenggara Occidental y sectores de Sulawesi del Sur, donde algunos habitantes aseguraron que la sacudida duró cerca de un minuto.
La emergencia también obligó a desalojar a pacientes de un hospital en Ende, mientras los equipos de protección y rescate continuaban trabajando.