México realizará el próximo 19 de septiembre el Segundo Simulacro Nacional 2026, ejercicio preventivo que busca fortalecer la preparación de la población y poner a prueba los sistemas de emergencia, en una fecha que recuerda los devastadores terremotos de 1985 y 2017.
La alerta sísmica se activará a las 12:00 horas, tiempo del centro de México, informó la Coordinación Nacional de Protección Civil. El aviso llegará mediante los altavoces instalados en distintas entidades, así como por radio, televisión y teléfonos celulares a través de la red de telefonía móvil.
Para este simulacro se contempla la participación de alrededor de 23 mil altavoces distribuidos en Ciudad de México, Estado de México, Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala, Chiapas y Morelos. Las autoridades pidieron a la población mantener la calma y seguir los protocolos de Protección Civil.
¿Cómo recibir la alerta en el celular?
En Android, los usuarios pueden revisar la función desde “Ajustes”, posteriormente ingresar a “Seguridad y emergencia” y localizar la opción relacionada con la alerta de sismo. El nombre puede variar según la marca y versión del sistema.
En iPhone, se debe entrar a “Configuración”, después a “Notificaciones” y desplazarse hasta la sección de alertas gubernamentales, donde deberán permanecer activadas las opciones disponibles.
El simulacro contempla cinco hipótesis diferentes, diseñadas de acuerdo con los riesgos de distintas regiones del país:
Zona Centro: sismo de magnitud 7.7 con epicentro en Tehuacán, Puebla.
Zona Noroeste: movimiento de magnitud 7.1 con epicentro en Mexicali, Baja California.
Zona Noreste: sismo de magnitud 5.2 con epicentro en Allende, Nuevo León.
Península de Yucatán: movimiento de magnitud 7.0 frente a Cabo Catoche.
Golfo de Tehuantepec: sismo de magnitud 7.6 cerca de Tonalá, Chiapas.
El escenario de magnitud 7.7 en Puebla destaca por los posibles efectos que tendría en la Ciudad de México. De acuerdo con las autoridades, se trata de una hipótesis físicamente posible asociada con la interacción de la placa de Cocos, además de considerar la amplificación de las ondas sísmicas en los suelos blandos de la capital y el reducido tiempo de anticipación que podría existir ante un movimiento de estas características.