La FIFA enfrenta una nueva crisis interna luego de que Carlos Cordeiro, uno de los asesores más cercanos del presidente Gianni Infantino, decidiera dejar su cargo en medio de la controversia generada por un proyecto que plantea la creación de una empresa subsidiaria para administrar los principales torneos del organismo con la participación de inversionistas privados.
La salida de Cordeiro ocurre en un contexto de creciente inconformidad entre confederaciones y federaciones afiliadas, las cuales han manifestado preocupaciones sobre la falta de claridad y los posibles efectos que tendría esta iniciativa en la estructura y el control del futbol internacional.
En una carta enviada a Infantino, el exasesor explicó que no estuvo involucrado en la elaboración del proyecto y expresó abiertamente su desacuerdo con la propuesta, al considerar que podría afectar la gobernanza del futbol y poner en riesgo el modelo con el que históricamente se han administrado competencias como la Copa del Mundo.
La renuncia representa un revés para el presidente de la FIFA, ya que Cordeiro era considerado uno de sus colaboradores de mayor confianza y desempeñó un papel importante en la organización del Mundial de 2026. Su decisión también ha intensificado las dudas sobre el respaldo interno con el que cuenta la iniciativa.
Al mismo tiempo, diversas organizaciones del futbol han reiterado su rechazo a que capital privado participe en la gestión de los torneos más relevantes, al sostener que estos deben permanecer bajo la administración directa de la FIFA y sus asociaciones miembro.
Ante este escenario, el organismo rector del futbol mundial enfrenta una creciente presión para revisar el proyecto, ofrecer mayor transparencia sobre sus alcances y buscar consenso con las confederaciones y federaciones afiliadas.