El Papa León reiteró este viernes su rechazo a la pena capital por segundo día consecutivo, al exhortar a eliminarla en Estados Unidos, en un contexto en el que el gobierno del presidente Donald Trump busca ampliar los métodos de ejecución para reos federales.
A través de un mensaje dirigido a la Universidad DePaul, con motivo del 15 aniversario de la abolición de la pena de muerte en Illinois, el pontífice subrayó que la doctrina de la Iglesia católica sostiene que toda vida humana es sagrada desde la concepción.
El líder religioso enfatizó que el derecho a la vida constituye la base de todos los demás derechos humanos, y señaló que únicamente una sociedad que protege la vida puede desarrollarse plenamente.
Asimismo, destacó que los sistemas penitenciarios eficaces pueden garantizar la seguridad de la población sin eliminar la posibilidad de que las personas condenadas por delitos graves logren su redención.
Estas declaraciones se dan luego de que el pontífice condenara públicamente las ejecuciones en Irán, reiterando su postura en contra de cualquier acción que implique quitar la vida.
Por su parte, el Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que evalúa ampliar los métodos de ejecución debido a la dificultad para obtener los fármacos utilizados en la inyección letal. Entre las alternativas consideradas se encuentran el fusilamiento, la electrocución y la asfixia con gas.
La propuesta se alinea con la intención de Donald Trump de reactivar la pena de muerte a nivel federal. En contraste, su antecesor, Joe Biden, había conmutado las sentencias de 37 presos federales condenados a muerte, dejando únicamente a tres en espera de ejecución.
El Papa León, primer pontífice originario de Estados Unidos, ha mantenido una postura crítica hacia las políticas de la administración Trump en el último año, especialmente en temas migratorios y de política internacional.