El Instituto Nacional de Pediatría (INP) puso en marcha una moderna Unidad de Hemodinamia, considerada única en América Latina por su tecnología de última generación enfocada en la atención del corazón en pacientes pediátricos. Este avance permitirá aumentar en 40 por ciento los procedimientos mínimamente invasivos para tratar enfermedades cardiacas en niñas, niños y adolescentes.
Durante la inauguración, la directora general del INP, Mercedes Macías Parra, resaltó que el instituto es un referente nacional en el diagnóstico y tratamiento de cardiopatías congénitas, particularmente en recién nacidos y población infantil.
Explicó que anteriormente se realizaban alrededor de 180 intervenciones anuales de cateterismo, pero con el nuevo equipo —donado por la Fundación Derechos de la Infancia— la capacidad se incrementará a más de 250 procedimientos al año.
El nuevo sistema incorpora tecnología avanzada que no solo permite observar las estructuras del corazón mediante rayos X, sino que integra imágenes tridimensionales provenientes de ecocardiogramas, tomografías, resonancias magnéticas y mapeos eléctricos. Esto facilita diagnósticos más precisos y tratamientos seguros, comparables con los de los centros médicos más avanzados a nivel mundial.
Por su parte, el jefe de Cardiología del INP, Carlos Alfonso Corona Villalobos, destacó que esta innovación mejora significativamente la seguridad de los pacientes al reducir la exposición a la radiación, además de optimizar la precisión en los procedimientos, disminuyendo riesgos y posibles complicaciones a largo plazo.
Añadió que esta tecnología permitirá atender una amplia variedad de padecimientos cardiacos, así como realizar estudios de electrofisiología con mapeo tridimensional y tratamientos de arritmias incluso sin radiación, lo que representa un avance importante en la atención integral.
Asimismo, señaló que el equipo podrá utilizarse en otras áreas médicas, como intervenciones vasculares y neurológicas, ampliando sus beneficios más allá de la cardiología.
Finalmente, se subrayó la importancia de fortalecer la capacidad del instituto, considerando que en México nacen cada año cerca de 15 mil niñas y niños con cardiopatías congénitas.