Durante la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, México, Brasil y España emitieron un posicionamiento conjunto ante la crisis en Cuba, donde manifestaron su preocupación por la situación humanitaria y acordaron fortalecer el envío coordinado de ayuda para la población afectada. Asimismo, llamaron a evitar medidas que agraven las condiciones de vida y a respetar el derecho internacional.
Las tres naciones destacaron la urgencia de atender la situación en la isla y apostaron por un diálogo respetuoso que permita encontrar una solución duradera, garantizando que el pueblo cubano decida su futuro en libertad.
En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum propuso una declaración internacional contra cualquier intervención militar en Cuba y planteó que México sea sede de la próxima cumbre. También subrayó la importancia de una democracia centrada en el bienestar social.
El posicionamiento fue bien recibido por el gobierno cubano, que agradeció el respaldo de México y el llamado a privilegiar la paz, el diálogo y la no injerencia en los asuntos internos del país.