La oposición húngara, encabezada por Péter Magyar, puso fin a 16 años de gobierno de Viktor Orbán al obtener una contundente victoria en las elecciones legislativas. Su partido, Tisza, alcanzó más de dos tercios del Parlamento, con 138 de los 199 escaños y poco más del 53% de los votos, superando ampliamente al Fidesz de Orbán.
La jornada electoral registró una participación récord de 79.5%, la más alta desde 1989. Con este resultado, Magyar tendrá margen para impulsar cambios profundos y revertir políticas del gobierno anterior, señalado por tensiones con la Unión Europea por temas de Estado de derecho.
Orbán reconoció rápidamente la derrota, calificándola como clara aunque dolorosa. Por su parte, Magyar prometió reorientar al país hacia una relación más sólida con la UE y la OTAN, asegurando que Hungría retomará un papel alineado con Europa.
El resultado representa un revés para los movimientos nacionalistas y de extrema derecha a nivel internacional, mientras líderes europeos y figuras como el presidente de Francia, Emmanuel Macron; el canciller alemán, Friedrich Merz y el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, celebraron el triunfo opositor.