El huracán Polo podría tocar tierra en Baja California Sur el próximo martes 29 de septiembre, cuando se encuentre como un sistema de categoría 1, según el escenario de trayectoria previsto por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
El organismo de la Conagua estima que el fenómeno llegaría a la entidad con vientos sostenidos de entre 140 y 167 kilómetros por hora. Posteriormente, su recorrido continuaría por la Península de Baja California hasta alcanzar el Golfo de California, donde se pronostica una disminución en su intensidad. El sistema también podría dirigirse hacia Sonora y ocasionar un nuevo ingreso a territorio nacional.
Antes de llegar a la península, el ciclón se aproximaría el lunes a Cabo San Lázaro, Baja California Sur, al ubicarse a unos 110 kilómetros al oeste-suroeste de esa zona. En ese momento, se prevé que conserve la categoría 3, con vientos máximos de entre 185 y 220 kilómetros por hora.
Polo, que se convirtió en el tercer huracán de la temporada en alcanzar la categoría 5 en el Pacífico, continúa bajo seguimiento de las autoridades mexicanas por la extensión de su circulación y los efectos que produce en las costas.
El ciclón se formó el 20 de septiembre y en un lapso de 48 horas logró intensificarse hasta la máxima categoría. Sin embargo, durante la mañana de este jueves volvió a debilitarse a categoría 4, con vientos sostenidos de 250 kilómetros por hora.
A las 9:00 horas, su centro se localizó a 245 kilómetros al sur de Manzanillo, Colima, y a 315 kilómetros al oeste-suroeste de Zihuatanejo, Guerrero. Su movimiento era hacia el oeste-noroeste, con una velocidad de 17 kilómetros por hora.
Las bandas nubosas del huracán mantienen el potencial de lluvias intensas y muy fuertes en diferentes regiones del país:
Jalisco: lluvias puntuales intensas en el oeste, sur y costa.
Colima y Michoacán: precipitaciones intensas en sus sectores occidentales y costeros.
Nayarit: lluvias muy fuertes en el sur y la costa.
Guerrero: lluvias muy fuertes en el oeste.
El pronóstico de Polo contempla cambios en su intensidad y desplazamiento, por lo que las autoridades mantienen el monitoreo de su evolución mientras avanza por el Pacífico mexicano.