Con el propósito de modernizar la atención médica, el Hospital General de México “Eduardo Liceaga” puso en funcionamiento un programa de intervenciones quirúrgicas de corta estancia en el área de Otorrinolaringología, orientado a disminuir listas de espera y mejorar el uso de recursos hospitalarios.
Natalia Rivera Espinosa de los Monteros, titular del servicio, explicó que este modelo se basa en prácticas actuales que permiten realizar cirugías breves con anestesia de efecto corto, facilitando que los pacientes sean dados de alta el mismo día de la operación.
Ante la elevada demanda en esta especialidad, se determinó adoptar este esquema, ya que muchas de las intervenciones pueden realizarse bajo estas condiciones. Desde su arranque en febrero, el programa ha registrado entre cinco y seis procedimientos semanales, con perspectivas de incremento.
Actualmente, se realizan estudios como biopsias en distintas zonas (nariz, oído y boca), corrección de cicatrices nasales, tratamiento de rinitis mediante reducción de cornetes, así como procedimientos para controlar epistaxis persistente.
La especialista destacó que las biopsias son clave para identificar enfermedades, tanto benignas como malignas, y también contribuyen al diagnóstico de padecimientos relacionados con el sistema inmunológico.
Respecto a la rinitis, señaló que los casos más severos, que no responden a medicamentos, pueden requerir cirugía, especialmente en un contexto donde los factores ambientales como polvo, polen y contaminación han incrementado su incidencia. Esta enfermedad puede causar congestión, dolor facial, problemas respiratorios y alteraciones del sueño.
En el caso de hemorragias nasales, explicó que cuando no hay respuesta a tratamientos básicos, se recurre a técnicas más avanzadas bajo sedación para lograr un mejor control.
El programa cuenta con un equipo multidisciplinario integrado por personal de enfermería, anestesiología y especialistas, y opera en un quirófano acondicionado que funciona dos días a la semana.
Entre los resultados positivos destacan la reducción de tiempos de espera —de varios meses a alrededor de seis semanas—, menor ocupación hospitalaria y una mayor eficiencia en la rotación de camas.
Finalmente, la especialista resaltó que este modelo fortalece la capacidad de atención del hospital, permitiendo beneficiar a un mayor número de pacientes y abriendo la puerta a ampliar el tipo de cirugías incluidas en este esquema.