La confrontación entre FIFA y UEFA llegó a los tribunales de Estados Unidos, luego de que el máximo organismo del fútbol mundial acusara a la confederación europea de impulsar una campaña de desinformación y presión para afectar su imagen y obstaculizar la reelección de Gianni Infantino.
El conflicto surgió por el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), que buscaba permitir la participación de inversionistas privados en derechos comerciales de competencias como los Mundiales y el Mundial de Clubes. Aunque la iniciativa fue cancelada ante la presión internacional, la disputa legal continúa.
En su defensa ante una corte federal estadounidense, la FIFA negó que Infantino pretendiera obtener beneficios personales y sostuvo que cualquier operación de esa magnitud debía someterse a los órganos internos correspondientes.
La UEFA, respaldada por sus 55 federaciones, cuestiona la forma en que se desarrolló el proyecto y busca obtener documentos y testimonios para sustentar una posible denuncia penal en Suiza contra Infantino y otros directivos de la FIFA.
El enfrentamiento ocurre mientras se aproxima el proceso electoral en el que Infantino busca permanecer al frente del organismo rector del fútbol mundial.