La Fiscalía General de la República (FGR) reanaliza llamadas telefónicas realizadas la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014, las cuales llevaron nuevamente a una funeraria de Iguala relacionada con las nuevas líneas de investigación sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que, tras un cateo, se detectaron diversas irregularidades en el establecimiento y señaló que sus propietarios presuntamente mantenían vínculos con la delincuencia organizada desde antes de los hechos. La familia propietaria y un médico relacionado con el caso se encuentran detenidos.
De acuerdo con la mandataria, algunas llamadas conectaron a personas presuntamente involucradas en la detención de los estudiantes con la funeraria y el médico, por lo que estos registros son considerados relevantes para esclarecer lo ocurrido.
La funeraria ya había aparecido en investigaciones previas. En 2025 se detectó que su propietario habría utilizado un teléfono perteneciente a uno de los estudiantes desaparecidos. Posteriormente, cateos en el establecimiento y en el Semefo de Iguala permitieron localizar, entre otros indicios, un fémur humano, un arma, documentos y un horno crematorio sin registro oficial.
Las autoridades precisaron que los hallazgos y las llamadas forman parte de una investigación en curso y no determinan por sí mismos la responsabilidad penal de los involucrados ni permiten establecer que los restos correspondan a alguno de los 43 normalistas.