Estados Unidos afirmó que su despliegue naval en la región tiene como objetivo garantizar la libre navegación comercial, pero advirtió que responderá con contundencia ante cualquier acción hostil de Irán. La operación “Proyecto Libertad” fue descrita como temporal y con fines disuasivos en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Autoridades estadounidenses señalaron que, pese a un alto el fuego vigente, Irán ha realizado ataques limitados contra buques mercantes y fuerzas de EUA, sin que esto represente aún una ruptura formal del acuerdo. No obstante, advirtieron que las fuerzas armadas están preparadas para escalar si es necesario.
Desde Teherán, el gobierno iraní endureció su postura al asegurar que su respuesta aún no ha comenzado, además de rechazar reportes sobre pérdidas militares y acusar a Estados Unidos de causar víctimas civiles.
El conflicto ha generado preocupación internacional. Líderes como el presidente de Francia, Emmanuel Macron, condenaron los ataques en la región, mientras Arabia Saudita pidió moderación y una solución política.
En paralelo, los mercados energéticos han reaccionado con cautela, ya que la estabilidad del estrecho de Ormuz —clave para el tránsito de petróleo a nivel mundial— sigue siendo un factor determinante para la economía global.