La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó que, de aquí a 2030, la temperatura media anual del planeta podría elevarse hasta 1.9 grados Celsius por encima de los niveles promedio históricos.
En su más reciente Actualización Global Anual, el organismo de Naciones Unidas evaluó el comportamiento climático de los últimos cinco años y presentó proyecciones regionales sobre temperaturas y lluvias para el próximo lustro.
El informe señala que existe una probabilidad de 86% de que, entre 2026 y 2030, al menos un año supere a 2024 como el más caluroso registrado hasta ahora.
Asimismo, la OMM estima en 75% la posibilidad de que la temperatura media global del periodo 2026-2030 rebase en más de 1.5 grados Celsius los niveles registrados entre 1850 y 1900.
El documento también anticipa que el Pacífico tropical central mostrará una tendencia hacia condiciones asociadas al fenómeno de El Niño, especialmente durante 2027 y 2028.
“El desarrollo de un evento de El Niño hacia finales de 2026 aumentaría las probabilidades de que 2027 marque un nuevo récord de calor”, explicó Leon Hermanson, principal autor del estudio.
La actualización climática fue elaborada por el Met Office del Reino Unido, encargado de coordinar las predicciones climáticas anuales y decenales de la OMM. El reporte integra proyecciones de 13 institutos especializados, entre ellos el Barcelona Supercomputer Centre, el Canadian Centre for Climate Modelling and Analysis, el Deutscher Wetterdienst y el propio Met Office.
La organización destacó que existe un alto nivel de confianza en estos pronósticos, debido a la precisión mostrada por simulaciones retrospectivas aplicadas a la temperatura global cercana a la superficie.
Mientras tanto, el Ministerio de Salud de Italia emitió alerta roja, el nivel máximo de riesgo, en ciudades como Roma, Florencia, Bolonia, Turín y Brescia, ante la intensa ola de calor que afecta a varias regiones de Europa. Las temperaturas previstas oscilan entre los 31 y 35 grados Celsius.
Las autoridades explicaron que este nivel de emergencia implica riesgos para la salud no solo de personas vulnerables, sino también de la población sana y activa.