Cada 27 de abril se conmemora el Día Mundial del Código Morse, un sistema de comunicación universal creado por el inventor estadounidense Samuel Morse.
Se trata de un método de comunicación que permite enviar mensajes a través de impulsos eléctricos, principalmente en sistemas telegráficos. Está compuesto por una combinación de puntos, rayas y espacios que, organizados correctamente, representan letras, números y símbolos.
Este sistema funciona mediante señales o vibraciones que viajan por un cable y se transforman en impulsos eléctricos. Para ello se utiliza un dispositivo como un pulsador, que activa el circuito y permite transmitir cada carácter. El primer mensaje enviado con este código fue una frase breve: “Lo que Dios ha creado”.
¿Quién fue Samuel Morse?
Samuel Morse fue un destacado inventor que desarrolló el telégrafo electromagnético con el apoyo de Alfred Vail. En 1843 logró patentar su creación, lo que le dio reconocimiento internacional y una considerable fortuna.
Con el tiempo, destinó parte de sus ingresos a obras benéficas y proyectos culturales. Hoy en día, su legado sigue vigente, especialmente entre radioaficionados que aún emplean este sistema de comunicación.
Primer mensaje y datos curiosos
El 24 de mayo de 1844, Morse envió el primer mensaje en este sistema, marcando un momento histórico al lograr transmitir información a larga distancia en segundos.
Entre los hechos curiosos destaca el caso del Titanic, que utilizó el código Morse para enviar señales de auxilio antes de su hundimiento. Asimismo, en 1966, el piloto Jeremiah Denton logró denunciar su tortura durante la Guerra de Vietnam mediante parpadeos en clave Morse durante una entrevista televisiva.
Además, este código puede transmitirse mediante señales sonoras o luminosas, e incluso ha sido representado en caricaturas de los años noventa como una forma ingeniosa de comunicación entre personajes.
¿Cómo funciona el código Morse?
Cada carácter se representa mediante una secuencia específica de puntos (señales cortas) y rayas (señales largas). Las letras más comunes suelen tener combinaciones más breves, mientras que las menos utilizadas son más largas.
Para formar palabras, las letras se separan por espacios cortos y las palabras por pausas más largas, lo que facilita la interpretación del mensaje.
La “Ñ” no forma parte del sistema original, ya que este se diseñó para el idioma inglés. Sin embargo, en español se adaptó una secuencia específica: -.-.–, que permite representarla de forma estandarizada dentro del código.