Cada último miércoles de mayo se conmemora el Día Mundial de la Nutria, una jornada dedicada a crear conciencia sobre la importancia de conservar a estos mamíferos acuáticos.
La efeméride comenzó en 2014 por iniciativa del Fondo Internacional para la Supervivencia de las Nutrias, con el propósito de impulsar acciones para proteger a estas especies, afectadas principalmente por la pérdida de hábitat, la contaminación, la caza ilegal y la deforestación.
Las nutrias pertenecen a la familia de los mustélidos y pasan gran parte de su vida en ambientes acuáticos. Son reconocidas por su habilidad para nadar gracias a sus patas con membranas y su cola, además de contar con un pelaje impermeable que les ayuda a mantener el calor corporal.
Habitan en ríos, lagos, pantanos, estuarios y zonas costeras de casi todos los continentes, excepto la Antártida y Australasia. Actualmente existen 13 especies registradas, muchas incluidas en listas de fauna amenazada.
Entre ellas destacan la nutria gigante o arirai, considerada la más grande y capaz de medir hasta dos metros; la nutria neotropical, conocida por sus hábitos solitarios; y la nutria enana, la especie más pequeña, adaptada a distintos ecosistemas.
Además, estos animales poseen características sorprendentes: pueden permanecer hasta seis minutos bajo el agua, alcanzar velocidades cercanas a 30 km/h al nadar y vivir entre 12 y 20 años. También son animales sociales, protectores de su territorio y con fuertes vínculos familiares.
Las hembras enseñan a sus crías a nadar desde sus primeras semanas de vida, se comunican mediante silbidos y construyen madrigueras con entradas tanto en tierra como en el agua para protegerse de depredadores. Una familia puede superar los 20 integrantes.
El Día Mundial de la Nutria recuerda la necesidad de reforzar medidas de conservación para evitar que estas especies desaparezcan de los ecosistemas acuáticos donde desempeñan un papel fundamental.