Cada 28 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, con el objetivo de generar conciencia sobre esta enfermedad viral que inflama el hígado y puede derivar en padecimientos graves como daño hepático y cáncer.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) eligió este año el lema “Hepatitis: conozcámosla para combatirla”, con el que exhorta a tomar medidas urgentes que eliminen las barreras económicas, sociales y estructurales —incluido el estigma— que dificultan el diagnóstico y tratamiento oportunos, elementos clave para erradicar la hepatitis y prevenir el cáncer hepático.
A pesar de que las hepatitis B y C crónicas pueden prevenirse, tratarse —y en el caso de la hepatitis C, incluso curarse—, muchas veces avanzan silenciosamente, provocando serias complicaciones en el hígado y aumentando el riesgo de cáncer.
La OMS reportó que en 2022, alrededor de 304 millones de personas vivían con hepatitis B o C crónicas, y que estas enfermedades provocaron la muerte de 1,3 millones de personas ese año.
También subrayó que apenas el 45 % de los recién nacidos recibieron en su primer día de vida la vacuna contra la hepatitis B en 2022, una medida clave para prevenir la transmisión.
El organismo internacional reiteró la urgencia de simplificar, ampliar e incorporar los servicios de prevención, detección y tratamiento de la hepatitis —como la vacunación, el uso seguro de inyecciones, la reducción de riesgos y, sobre todo, las pruebas y terapias— dentro de los sistemas de salud nacionales.
La OMS hizo un llamado a actuar de inmediato para facilitar el acceso, integrar la atención y avanzar hacia la eliminación de la hepatitis como una amenaza de salud pública para el año 2030.