Cada 12 de agosto se conmemora el Día Internacional del Disco de Vinilo, una fecha dedicada a reconocer la importancia de este formato y preservar su legado dentro de la historia de la música. A pesar del paso de los años, los discos de vinilo mantienen una comunidad de seguidores en distintos países.
La celebración nació en California, Estados Unidos, en 2002, cuando un grupo de participantes de un encuentro musical decidió rendir homenaje a este formato por su contribución a la conservación del patrimonio musical. La fecha coincide con el aniversario de la invención del fonógrafo, atribuida a Thomas Alva Edison el 12 de agosto de 1877.
El vinilo, también conocido como acetato, pasta o LP (Long Play), alcanzó gran popularidad entre las décadas de 1950 y 1980. Los discos cuentan con dos caras, A y B, y tradicionalmente ofrecen alrededor de 30 minutos de música por cada lado.
Aunque posteriormente fueron desplazados por los discos compactos, los vinilos conservaron un lugar especial entre coleccionistas, melómanos y DJ, quienes valoran tanto su sonido como su carácter histórico.
Los primeros discos de acetato aparecieron hacia 1887, mientras que el vinilo como tal fue presentado en 1948, fabricado con cloruro de polivinilo y con características que permitieron crear discos más ligeros y de mayor duración. Incluso existieron versiones pequeñas de cuatro pulgadas conocidas como discos de bolsillo.
Entre los datos curiosos destaca que Enrico Caruso fue uno de los primeros artistas en realizar grabaciones en discos de acetato. Asimismo, en 1948, Columbia Records presentó un formato de 30 centímetros que ayudó a consolidar el LP.
Actualmente, el vinilo continúa vigente y se mantiene como uno de los formatos más apreciados por quienes disfrutan coleccionar música y revivir la experiencia de escuchar un álbum de manera tradicional.