El administrador de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, sostuvo que la agencia mantiene como uno de sus principales objetivos combatir la relación que, según afirmó, existe entre grupos del crimen organizado y servidores públicos corruptos.
Durante una cumbre sobre adicciones realizada en Orlando, Florida, el funcionario indicó que la DEA concentrará todos sus recursos para perseguir a las organizaciones criminales, así como a quienes colaboran con ellas, incluyendo operadores financieros, distribuidores, proveedores de precursores químicos y cualquier persona que obtenga ganancias del tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.
En ese contexto, Cole aseguró que la supuesta colaboración entre los cárteles y autoridades mexicanas representa una de las mayores preocupaciones de la agencia, por lo que afirmó que esa línea de acción ocupa el primer lugar dentro de sus prioridades.
El jefe de la DEA recordó que, en junio pasado, difundió un mensaje en el que reiteró que los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG) encabezan la lista de objetivos en la estrategia para frenar el tráfico de fentanilo, sustancia que calificó como una amenaza sin precedentes para Estados Unidos.
Asimismo, señaló que la institución continuará intensificando las investigaciones y operaciones dirigidas contra quienes participan en la cadena de producción, distribución y financiamiento de esta droga sintética, con el propósito de debilitar las estructuras criminales responsables de su expansión.
Finalmente, la DEA reiteró que el fentanilo ha provocado graves consecuencias en comunidades estadounidenses, al afectar a miles de familias y representar un desafío permanente para las corporaciones encargadas de hacer cumplir la ley, por lo que insistió en que seguirá enfocando sus esfuerzos en reducir esa amenaza.