La XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en Madrid, estuvo marcada por las diferencias políticas entre los mandatarios, particularmente entre el presidente argentino, Javier Milei, y el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez. Sin embargo, los participantes coincidieron en la necesidad de impulsar acuerdos sobre inteligencia artificial, cambio climático, trata de personas y movilidad académica.
Durante el encuentro, Milei lanzó críticas contra el socialismo y sus expresiones en Europa y América, mientras que el rey Felipe VI y Sánchez llamaron a recuperar la unidad y fortalecer la cooperación regional.
A la reunión asistieron 10 jefes de Estado, mientras que otros 12 países enviaron representantes, entre ellos México, Brasil, Colombia, Perú y Venezuela. Como resultado, se aprobó por consenso la Declaración de Madrid, que contempla una nueva estrategia de cooperación para 2027-2030, además de iniciativas sobre inteligencia artificial, movilidad académica, prevención de desastres y cuidados.
Honduras asumió la presidencia pro tempore y organizará la próxima cumbre en 2028, mientras Portugal propuso celebrar la edición de 2030 en su territorio.