La epidemia de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) podría extenderse durante al menos un año más antes de ser controlada, advirtió la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), al señalar que el brote aún no habría alcanzado su punto más crítico.
Bruno Michon, responsable de operaciones de la FICR, explicó que la insuficiente capacidad para realizar diagnósticos dificulta conocer con precisión el alcance de la propagación de la enfermedad. Debido a ello, consideró que el pico de contagios todavía podría estar por llegar.
La mayor parte de los casos se concentra en la provincia de Ituri, ubicada en el noreste de la RDC. Ante esta situación, los líderes del Grupo de los Siete (G7), reunidos en Francia, hicieron un llamado a fortalecer y coordinar la respuesta internacional para contener el avance de la epidemia en una región marcada por el aislamiento y los conflictos.
El Gobierno congoleño declaró oficialmente el brote el pasado 15 de mayo, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta sanitaria internacional dos días después. La enfermedad también ha cruzado las fronteras hacia Uganda, donde se han confirmado 19 contagios y dos fallecimientos.
La actual epidemia es provocada por la cepa Bundibugyo del virus del ébola, para la cual aún no existe una vacuna ni un tratamiento aprobado. De acuerdo con cifras de la OMS y de las autoridades congoleñas, se han contabilizado 808 casos y 192 muertes, aunque organizaciones humanitarias advierten que el número real podría ser considerablemente mayor.
La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) señaló que los registros oficiales probablemente representan solo una parte de la magnitud real del brote debido a las limitaciones en la detección y el seguimiento de casos.
La Cruz Roja destacó que, además de reforzar la atención médica, es indispensable fortalecer la confianza de las comunidades afectadas, promover la participación de voluntarios locales y garantizar el acceso de los equipos de respuesta a las zonas impactadas.
Michon denunció que voluntarios de la Cruz Roja en la RDC han enfrentado recientemente insultos, amenazas e incluso agresiones físicas durante sus labores. Por ello, subrayó que la confianza de la población es un elemento clave para identificar oportunamente los casos y contener la expansión del virus.