La Ciudad de México cuenta con un nuevo marco legal orientado a la conservación de las abejas y de otras especies polinizadoras, entre ellas mariposas, murciélagos, colibríes, avispas, hormigas, escarabajos y polillas, al reconocer su importancia para el equilibrio ambiental y la producción de alimentos.
La Ley para el Fomento Apícola y la Conservación de Polinizadores de la Ciudad de México, publicada en la Gaceta Oficial mediante un decreto de la Jefatura de Gobierno, establece que estos organismos serán considerados de protección prioritaria por el papel que desempeñan en la biodiversidad y en los ecosistemas urbanos, agrícolas y forestales.
Entre sus disposiciones, la legislación declara de interés público la prevención, atención y seguimiento de los casos de intoxicación de abejas y demás polinizadores ocasionados por el uso de plaguicidas, agroquímicos y organismos genéticamente modificados.
Asimismo, contempla la conservación de apiarios, hábitats y ecosistemas donde habitan estas especies, además de impulsar acciones de restauración ambiental, la creación de áreas naturales protegidas y estrategias de ordenamiento territorial que favorezcan la actividad apícola de manera sustentable.
La norma también promueve programas de educación ambiental, investigación científica y difusión del conocimiento para fomentar el cuidado de los polinizadores y enfrentar las amenazas derivadas de la pérdida de biodiversidad.
Otro de los ejes de la ley es el respaldo a los apicultores mediante derechos, obligaciones y medidas de apoyo, así como el desarrollo de políticas públicas enfocadas en la conservación de estas especies, la instalación de jardines para polinizadores y la implementación de acciones de sanidad y bioseguridad.
El ordenamiento reconoce además que la polinización es un servicio ecosistémico indispensable para la soberanía alimentaria, la biodiversidad y la productividad agrícola, por lo que su protección y fortalecimiento son considerados de interés público.
Como parte de la entrada en vigor de esta legislación, también se realizaron modificaciones a la Ley Ambiental de la Ciudad de México para armonizar ambas normas.