El Banco de México redujo este jueves su tasa de interés de referencia en 25 puntos base, para dejarla en 6.50%, en una decisión dividida que podría representar el cierre del proceso de recortes iniciado en marzo de 2024. La medida ya era esperada por los mercados y se dio en medio de una desaceleración de la inflación, debilidad económica y un entorno internacional marcado por la incertidumbre y los conflictos geopolíticos en Medio Oriente.
La determinación fue aprobada por mayoría de tres votos contra dos dentro de la Junta de Gobierno de Banxico. Respaldaron el ajuste la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja y los subgobernadores Gabriel Cuadra y Omar Mejía Castelazo, mientras que Galia Borja y Jonathan Heath optaron por mantener la tasa sin cambios.
En su comunicado de política monetaria, el banco central señaló que considera adecuada la postura actual para enfrentar los retos económicos y advirtió que persisten riesgos asociados al entorno global, especialmente por una posible intensificación del conflicto en Medio Oriente y sus efectos sobre la economía.
Con este movimiento, Banxico acumula 15 recortes consecutivos desde que comenzó el ciclo de relajamiento monetario en marzo de 2024, cuando la tasa se encontraba en el máximo histórico de 11.25%, nivel que permaneció vigente durante once meses. Desde entonces, el instituto central ha reducido el costo del dinero en 475 puntos base.
La autoridad monetaria reconoció además que este ajuste podría marcar el cierre del ciclo bajista, al señalar que la Junta de Gobierno consideró apropiado realizar un último recorte para concluir el proceso iniciado el año pasado.
La decisión ocurrió luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportara una moderación de la inflación anual en abril, cuando el Índice Nacional de Precios al Consumidor se ubicó en 4.45%, por debajo del 4.53% previo. Sin embargo, el indicador todavía se mantiene fuera del objetivo permanente de Banxico, fijado en 3% con un margen de un punto porcentual.
A pesar de la desaceleración reciente en los precios, el banco central elevó por tercera ocasión consecutiva sus previsiones inflacionarias de corto plazo, reflejando cautela ante los riesgos económicos y externos.