El Banco de México (Banxico) resolvió mantener en 6.50% la tasa de interés interbancaria, decisión tomada por unanimidad y que estaba contemplada por los mercados. La institución optó por hacer una pausa ante la volatilidad registrada en el tipo de cambio y las presiones que persisten sobre los precios de productos de consumo básico.
Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) mostraron que la inflación general repuntó durante la primera mitad de septiembre, impulsada principalmente por el aumento en productos agrícolas, entre ellos el jitomate y la cebolla.
La Junta de Gobierno, encabezada por Victoria Rodríguez Ceja, conservó su previsión de que la inflación alcance el objetivo de 3% durante el cuarto trimestre de 2027. No obstante, Banxico señaló que los riesgos continúan inclinados al alza debido a factores económicos y políticos tanto nacionales como internacionales.
Entre los elementos que podrían generar nuevas presiones inflacionarias se encuentran la resistencia de la inflación subyacente, conflictos geopolíticos que afecten los precios de los energéticos, problemas en las cadenas productivas, alteraciones comerciales, fenómenos climáticos y una eventual depreciación prolongada del peso.
En contraste, una desaceleración económica mayor a la prevista en México y Estados Unidos, un menor traslado de los costos de producción a los consumidores y el efecto acumulado de la apreciación del peso podrían contribuir a moderar el avance de los precios.
Banxico también destacó que sus decisiones de política monetaria no estarán sujetas automáticamente a los movimientos de la Reserva Federal de Estados Unidos, debido a que las condiciones económicas de ambos países son diferentes.
De cara a sus siguientes reuniones, el banco central analizará la evolución de la inflación, el impacto del tipo de cambio sobre los precios y el grado de holgura de la economía para definir el rumbo de la tasa de referencia.