Rusia lanzó durante la madrugada del martes una de sus ofensivas más intensas contra Ucrania, utilizando cientos de drones y decenas de misiles que impactaron en varias ciudades del país. El saldo preliminar reportado por las autoridades ucranianas es de al menos 18 personas fallecidas y más de un centenar de heridos, siendo Kiev y Dnipró dos de las zonas más afectadas.
El ataque ocurre en un contexto de creciente escalada militar y luego de que Moscú advirtiera sobre posibles acciones continuas contra la capital ucraniana, tras un incidente con drones en Luhansk del que Kiev rechaza cualquier responsabilidad. Se trata además del tercer bombardeo de gran magnitud contra Kiev en menos de un mes.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, informó que las fuerzas rusas emplearon 73 misiles y más de 600 drones durante la ofensiva nocturna. Ante esta situación, reiteró el llamado a sus aliados para fortalecer las capacidades defensivas del país mediante el suministro de más sistemas antiaéreos Patriot.
Por su parte, el Kremlin aseguró que el conflicto ha entrado en una nueva etapa y justificó sus acciones señalando presuntos ataques ucranianos contra población civil. Mientras tanto, las negociaciones impulsadas por Estados Unidos continúan sin avances significativos y los enfrentamientos se mantienen activos en distintos frentes.
En Kiev, las explosiones provocaron severos daños en edificios residenciales e infraestructura urbana. El alcalde Vitali Klitschko confirmó seis fallecidos y alrededor de 60 lesionados, incluidos menores de edad. En Dnipró, otras doce personas perdieron la vida, entre ellas dos niños, tras el impacto de proyectiles en un complejo habitacional.
Las autoridades ucranianas también reportaron afectaciones en edificios de gran altura, una guardería, una clínica y diversas oficinas, mientras continúan las labores de rescate y evaluación de daños.