El sismo de magnitud 7.4 registrado el lunes 10 de agosto en el occidente de Colombia ha dejado, de manera preliminar, al menos 240 personas fallecidas y más de mil lesionadas, mientras continúan las labores de rescate y la evaluación de los daños.
El epicentro se ubicó en el departamento de Chocó, aunque el movimiento provocó afectaciones importantes en Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Antioquia. Entre las zonas con mayores consecuencias se encuentra Valle del Cauca, donde se contabilizan 130 víctimas mortales, 95 de ellas en Cali.
El reporte señala que 1,246 personas resultaron heridas. Cali concentra 885 lesionados, seguida de Armenia con 174, Quibdó con 103, Manizales con 78 y Pereira con seis.
La emergencia también ocasionó el colapso de 152 estructuras en las principales ciudades afectadas. Cali registra 56 inmuebles dañados, Pereira 65, Manizales 17, Quibdó nueve y Armenia cinco. Además, siete aeropuertos tuvieron que suspender temporalmente sus actividades debido a las afectaciones provocadas por el terremoto.
Las autoridades han advertido que se trata de cifras preliminares, por lo que el número de víctimas y daños podría aumentar conforme avancen las labores de búsqueda, rescate y revisión de inmuebles.
Durante este martes, cuerpos de emergencia, elementos de seguridad, militares y voluntarios mantienen los trabajos para localizar a posibles sobrevivientes entre los escombros. Las labores se realizan tanto con maquinaria especializada como mediante búsquedas manuales en construcciones colapsadas.
En Pereira, uno de los principales operativos se concentra en un inmueble de cuatro niveles que se desplomó en el centro de la ciudad y que albergaba diversos establecimientos comerciales. Los equipos de emergencia estiman que alrededor de 15 personas podrían continuar atrapadas.
En Pereira, Dosquebradas y La Virginia se contabilizan 101 fallecimientos, mientras que en Cali las autoridades reportan 95 muertos, 949 heridos y 45 estructuras completamente colapsadas.
Los daños estructurales han obligado a numerosas familias a permanecer fuera de sus hogares. En distintos sectores de Cali se observan edificios inclinados y viviendas reducidas a escombros.
La emergencia también ocasionó interrupciones en servicios como electricidad, agua, telefonía y atención médica, particularmente en Chocó, donde se localizó el epicentro. Esta situación ha dificultado las comunicaciones y el traslado de asistencia hacia las comunidades afectadas.
En Quibdó se reportan 13 personas fallecidas y daños en diversos inmuebles, mientras continúan las evaluaciones para determinar la magnitud de las afectaciones.
Como parte del operativo, 43 elementos de seguridad fueron trasladados desde Bogotá hacia Pereira en un vuelo humanitario para reforzar las labores de rescate de personas y animales.
El Gobierno colombiano estableció como prioridades la localización de sobrevivientes, el ingreso de equipos especializados y el abastecimiento de medicamentos, además de la instalación de hospitales de campaña.
Ante reportes de saqueos, se reforzó la presencia de las fuerzas de seguridad en Cali. Las autoridades de Cali y Pereira también implementaron restricciones a la movilidad durante la noche posterior al terremoto.