Los incendios forestales más devastadores registrados en España y Francia han consumido más de 330 mil hectáreas, provocado la evacuación de unas 330 mil personas y encendido las alertas en el sector vitivinícola, ya que ambos países concentran cerca del 24% de la superficie de viñedos del mundo.
La crisis llevó a España a declarar por primera vez una emergencia nacional por incendios forestales, mientras que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, calificó la situación como la más grave que enfrenta el país desde la Segunda Guerra Mundial. En territorio francés se han quemado más de 160 mil hectáreas y el mayor incendio, en la región de Gironda, cerca de Burdeos, ha arrasado unas 42 mil hectáreas. En España, el siniestro que avanza en Ávila ya es considerado el más grande del que se tiene registro.
Aunque los viñedos de Burdeos no han sufrido afectaciones directas por el fuego, especialistas advierten que la principal amenaza para la producción proviene de la intensa sequía y de los daños que los incendios pueden causar a la infraestructura agrícola, los sistemas de riego y los suelos, comprometiendo futuras cosechas.
España y Francia iniciaron esta temporada con una producción reducida, luego de que las vendimias de 2025 registraran caídas de 15% y 16%, respectivamente, respecto al promedio de los últimos cinco años. La incertidumbre sobre la próxima cosecha podría traducirse en un impacto económico importante, ya que ambos países generan alrededor del 40% del valor de la producción mundial de vino.
Expertos también vinculan la magnitud de estos incendios con el cambio climático, al señalar que las olas de calor y la sequía prolongada han incrementado la probabilidad de eventos extremos en la región mediterránea.
Organizaciones ambientales y la Unión Europea han insistido en reforzar la prevención de incendios, mejorar la gestión forestal e impulsar prácticas agrícolas más resistentes a las condiciones climáticas extremas para proteger un sector clave para la economía rural.