El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, calificó como una «violación» y un «ataque a la integridad territorial» del país la llegada masiva de aproximadamente 60 mil migrantes al enclave español de Ceuta desde Marruecos en apenas 24 horas, una situación sin precedentes que mantiene a las autoridades en máxima alerta.
Durante una visita a la ciudad autónoma, el mandatario expresó el respaldo del Gobierno a la población local y reconoció la incertidumbre y preocupación que viven los habitantes ante la magnitud de la emergencia. Asimismo, aseguró que el Estado desplegará todos los recursos necesarios para restablecer el control de la frontera y atender la crisis humanitaria.
Sánchez atribuyó el incremento del flujo migratorio a las organizaciones dedicadas al tráfico de personas, a las que acusó de difundir en redes sociales una interpretación errónea de una reciente resolución del Tribunal Supremo español sobre las devoluciones de migrantes que ingresan por vía marítima. Según explicó, estos grupos aprovecharon la confusión para convencer a miles de personas de intentar cruzar hacia territorio español.
El presidente español afirmó que, a diferencia de la crisis registrada en 2021, el diálogo con las autoridades de Marruecos ha sido constante y fluido para contener la situación. No obstante, las estimaciones de las fuerzas de seguridad indican que el número de personas que cruzó hacia Ceuta equivale a más de la mitad de la población del enclave, que ronda los 84 mil habitantes, lo que ha generado una fuerte presión sobre los servicios públicos y las corporaciones de seguridad.
La emergencia también ha dejado un saldo trágico. El presidente de Ceuta, Juan Vivas, informó que al menos 34 migrantes perdieron la vida durante los intentos de ingresar al territorio español y expresó sus condolencias a las familias de las víctimas, calificando los hechos como una tragedia humana.
En paralelo, las autoridades marroquíes reforzaron la vigilancia en la zona fronteriza y detuvieron a unos 30 jóvenes en la ciudad de Fnideq tras registrarse enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Miles de migrantes permanecen concentrados en las inmediaciones de la frontera con la intención de llegar a Europa, mientras la policía ha recurrido al uso de cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los grupos que intentan avanzar hacia Ceuta.