Estados Unidos registra el peor brote de sarampión en más de tres décadas, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). En lo que va de 2026 se han confirmado 2 mil 318 contagios en 45 jurisdicciones, cifra que ya supera todos los casos reportados durante 2025 y representa el nivel más alto desde 1991.
Aunque el país declaró eliminada esta enfermedad en el año 2000, el virus ha reaparecido con fuerza. Tan solo en los últimos 18 meses se han acumulado más infecciones que las registradas durante los 25 años previos en conjunto.
Las autoridades sanitarias señalan que varios brotes iniciados el año pasado continuaron activos en 2026, mientras que nuevas cadenas de transmisión han provocado la aparición de focos en distintas regiones del país.
Carolina del Sur concentra el brote más importante del año. El registrado en el condado de Spartanburg, que comenzó en octubre de 2025, alcanzó cerca de mil casos antes de ser declarado concluido en abril de este año.
Hasta el 23 de julio, los CDC habían confirmado casos en estados como California, Texas, Florida, Nueva York, Illinois, Michigan, Ohio, Virginia, Washington y Wisconsin, además de la ciudad de Nueva York y el Distrito de Columbia. Asimismo, se detectaron 16 contagios en visitantes extranjeros.
Durante 2026 se han identificado 35 nuevos brotes y el 93 por ciento de los casos está relacionado con cadenas de transmisión activas o que se originaron desde el año pasado. En comparación, durante 2025 se contabilizaron 2 mil 289 casos distribuidos en 48 brotes, mientras que en 2024 solo se reportaron 285 contagios y 16 brotes.
Los CDC también atribuyen parte del incremento a la disminución en la cobertura de la vacuna triple viral (MMR), que protege contra sarampión, paperas y rubéola. La vacunación entre estudiantes de kínder pasó de 95.2 por ciento en el ciclo escolar 2019-2020 a 92.5 por ciento en 2024-2025, dejando a aproximadamente 286 mil niños con mayor riesgo de infección.
Los especialistas recuerdan que para mantener la inmunidad comunitaria es necesario que al menos el 95 por ciento de la población esté vacunada. Cuando ese porcentaje disminuye, especialmente en comunidades con baja cobertura, aumentan significativamente las posibilidades de que surjan y se propaguen nuevos brotes.