Cuba volvió a quedar sumida en una crisis energética este lunes tras registrarse un apagón de gran magnitud que dejó sin electricidad a buena parte del territorio nacional. Se trata del tercer colapso total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en los últimos seis meses y del octavo desde finales de 2024, una situación que evidencia el creciente deterioro de la infraestructura eléctrica del país.
La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) confirmó, mediante un comunicado difundido en redes sociales, que ocurrió una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional. La empresa estatal indicó que especialistas trabajan para determinar las causas que originaron la falla que afectó a la isla, donde viven cerca de 9.6 millones de personas.
El nuevo apagón ocurre en un contexto de profunda crisis económica, caracterizada por la escasez de alimentos, medicamentos y combustibles, además de una persistente inflación que ha complicado las condiciones de vida de la población.
Los cortes de energía se han vuelto una constante para millones de cubanos. En la capital, La Habana, las interrupciones del servicio pueden prolongarse durante un día completo, mientras que en diversas provincias del interior los habitantes enfrentan apagones que rebasan las 70 horas continuas, de acuerdo con datos oficiales.
Frente a la fragilidad del sistema eléctrico, el gobierno ha impulsado proyectos de generación mediante energía solar fotovoltaica con el objetivo de reducir la dependencia de las plantas termoeléctricas y fortalecer el suministro eléctrico.
Actualmente, la red eléctrica de Cuba depende principalmente de siete centrales termoeléctricas con más de cuatro décadas de funcionamiento, una infraestructura envejecida que requiere constantes labores de mantenimiento y que presenta un alto riesgo de fallas. Además, el país utiliza grupos electrógenos que operan con diésel importado, combustible cuyo abastecimiento enfrenta importantes restricciones.
Las autoridades cubanas sostienen que parte de la crisis energética está relacionada con las limitaciones para adquirir petróleo debido a las sanciones de Estados Unidos. Según el gobierno, desde enero únicamente se ha autorizado el arribo de un buque ruso con alrededor de 100 mil toneladas de crudo, lo que ha reducido la disponibilidad de combustible necesario para la generación de electricidad.