Las superbacterias se han convertido en una de las mayores amenazas para la salud global, debido a su capacidad de resistir los medicamentos diseñados para eliminarlas. Frente a este escenario, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) impulsa un sistema de vigilancia genómica que permite seguir de cerca su evolución y frenar su propagación.
Estos microorganismos podrían provocar miles de fallecimientos en los próximos años; sin embargo, los avances científicos actuales hacen posible rastrear su comportamiento y anticipar riesgos. El propósito central es impedir que infecciones comunes deriven en enfermedades graves sin opciones de tratamiento.
Las superbacterias son bacterias y hongos que, a través de la selección natural, han desarrollado mecanismos para sobrevivir a diversos fármacos. El uso excesivo e inadecuado de antibióticos en personas y animales acelera este proceso, transformando padecimientos simples en amenazas serias. Entre sus principales características destacan la resistencia a múltiples medicamentos, su rápida transmisión y la capacidad de modificar su material genético para evadir los tratamientos.
El sistema de la UNAM, conocido como ViRamSe-CdMx, analiza muestras provenientes de hospitales de la Ciudad de México. Mediante técnicas de bioinformática, los especialistas reconstruyen el genoma de los patógenos para detectar genes de resistencia emergentes, reduciendo el tiempo de diagnóstico a menos de un mes y facilitando una respuesta médica oportuna. El proceso incluye la recolección clínica de muestras, el análisis genético detallado y la realización de antibiogramas para definir el tratamiento más eficaz.
A futuro, el proyecto busca crear una plataforma digital con mapas en tiempo real sobre perfiles de resistencia por región, lo que ayudará a los médicos a tomar mejores decisiones y a optimizar la compra de medicamentos. También se monitorean entornos naturales, como cenotes, donde las bacterias pueden intercambiar información genética. Entre las metas inmediatas se encuentran el monitoreo comunitario, la detección temprana de brotes y el desarrollo de herramientas predictivas para prevenir contagios masivos.
De forma paralela, la ciencia explora nuevas estrategias para combatir a estos microorganismos, como terapias con virus que atacan bacterias, anticuerpos especializados, nanotecnología y técnicas que bloquean la comunicación entre microbios. No obstante, la prevención sigue siendo clave: mantener una higiene adecuada, completar los tratamientos y evitar la automedicación son acciones esenciales para contener esta amenaza.
La combinación de tecnología, investigación y responsabilidad individual podría marcar la diferencia en la batalla contra las superbacterias y asegurar un futuro más saludable.