El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suscribió una orden ejecutiva que autoriza al gobierno estadounidense a aplicar aranceles adicionales a las importaciones de bienes provenientes de cualquier país que, directa o indirectamente, venda o proporcione petróleo a Cuba.
En el texto oficial se establece que el gobierno podrá imponer un derecho adicional ad valorem sobre los productos importados desde naciones que estén suministrando petróleo a la isla como parte de un sistema arancelario diseñado para responder a lo que la administración considera una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
La medida, que acompaña la declaración de una “emergencia nacional” respecto al régimen cubano, busca aumentar la presión sobre La Habana y disuadir a terceros países de mantener relaciones energéticas con el gobierno cubano.
Además, la orden instruye a los secretarios de Comercio y de Estado a identificar qué países están suministrando petróleo a Cuba y a recomendar los niveles de aranceles que se deberían imponer, dejando abierta la posibilidad de ajustar las medidas dependiendo de la evolución de la situación.
Esta acción se produce en un contexto de tensiones más amplias entre Washington y La Habana, con Trump señalando los vínculos de Cuba con actores considerados hostiles por Estados Unidos y sus políticas internas como elementos que justifican el uso de herramientas comerciales y de seguridad nacional para presionar al gobierno cubano.