Una intensa tormenta invernal afectó gravemente a Estados Unidos al dejar sin electricidad a más de un millón de personas y provocar la cancelación de más de 15 mil vuelos, principalmente en los estados del este y del sur del país, donde se registraron fuertes nevadas y capas de hielo.
El fenómeno avanzó desde el sur y el centro hacia el noreste, acompañado de temperaturas extremadamente bajas que paralizaron el transporte y generaron compras de pánico. Ante la magnitud del evento, 20 estados y la capital, Washington, declararon estado de emergencia.
De acuerdo con el Servicio Nacional de Meteorología (NWS), se trata de uno de los episodios invernales más severos de las últimas décadas, con riesgos potencialmente catastróficos por acumulación de nieve y hielo. Además, advirtió que las condiciones peligrosas se prolongarán durante varios días debido a procesos de recongelación que mantendrán calles y carreteras resbalosas.
El portal PowerOutage.us reportó más de 900 mil usuarios sin servicio eléctrico, especialmente en el sur. Tennessee concentró más de 250 mil afectados, mientras que Texas, Misisipi y Luisiana registraron cerca de 100 mil cada uno. También se reportaron apagones en Kentucky y Georgia.
Las nevadas alcanzaron amplias zonas del centro del país, como Kansas, Oklahoma y Misuri, con acumulaciones de hasta 20 centímetros. En tanto, aeropuertos de ciudades como Washington, Filadelfia y Nueva York suspendieron la mayoría de sus operaciones.
El NWS alertó que el hielo podría ocasionar cortes prolongados de energía, daños a árboles y condiciones de viaje prácticamente intransitables. A ello se suman temperaturas extremas posteriores, con sensaciones térmicas que podrían descender por debajo de los -45 grados Celsius.
Finalmente, el presidente Donald Trump exhortó a la población a extremar precauciones y mantenerse a salvo ante la emergencia climática.
