En un nuevo paso para recuperar al Bisonte en su territorio, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas trasladó 29 ejemplares —19 hembras y 10 machos— desde el Rancho El Uno, dentro de la Reserva de la Biosfera Janos, hacia el Rancho Los Ojos Calientes, en Sonora, predio perteneciente a la Fundación Cuenca Los Ojos.
De acuerdo con autoridades ambientales, la mayoría de las hembras se encuentra en etapa de gestación, por lo que se prevé la llegada de nuevas crías en abril. Este hecho permitirá reforzar la población en la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) donde fueron reintroducidos.
La institución destacó que esta acción no solo fortalece la presencia del bisonte en el norte del país, sino que también consolida la cooperación entre el gobierno federal y propietarios privados comprometidos con la conservación.
El bisonte americano, uno de los grandes herbívoros de los pastizales de Norteamérica, formó parte del ecosistema del norte de México hasta que la caza desmedida y la pérdida de hábitat provocaron su extinción en vida silvestre a inicios del siglo XX.
Desde 2009, la Conanp trabaja junto con The Nature Conservancy, el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, la Fundación Cuenca Los Ojos y rancheros de la región para restablecer poblaciones viables en su antigua área de distribución. Estas iniciativas buscan, además, restaurar los ecosistemas de pastizal y proteger a las especies asociadas.
Tras el traslado, especialistas darán seguimiento constante a la salud, adaptación y comportamiento de los ejemplares. Asimismo, se aplicarán protocolos de manejo para monitorear los nacimientos esperados y evaluar el éxito reproductivo de la manada.
Actualmente se calcula que en México habitan alrededor de 500 bisontes, resultado de más de 16 años de trabajo de recuperación. La mayor parte de la población se concentra en la Reserva de la Biosfera de Janos, en Chihuahua.
Además de su valor emblemático, el bisonte cumple una función ecológica esencial: mejora la estructura del suelo, favorece la regeneración de la vegetación nativa y reduce la acumulación de material combustible, lo que ayuda a disminuir la intensidad de incendios en los pastizales.