El director del Centro Nacional Antiterrorista de Estados Unidos, Joseph Kent, dimitió a su cargo tras expresar su rechazo a la guerra contra Irán, al considerar que ese país no representaba una amenaza inmediata para la nación gobernada por Donald Trump.
En una carta dirigida al mandatario y difundida en la red social X, el exfuncionario aseguró que no podía respaldar el conflicto en curso. “No puedo, en conciencia, apoyar la guerra en Irán. No representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que este conflicto se inició debido a la presión de Israel y su influyente lobby”, escribió.
Kent, quien fue designado por Trump para encabezar el Centro Nacional Antiterrorista, se convirtió en el primer alto funcionario estadounidense en abandonar su puesto por desacuerdos con la ofensiva militar. Antes de asumir el cargo, fue miembro de las fuerzas especiales conocidas como Boinas Verdes y participó en diversas misiones de combate.
El exdirector también recordó la muerte de su esposa, Shannon Kent, quien sirvió en las fuerzas armadas estadounidenses y falleció en Siria en 2019. En su mensaje señaló que, como viudo, no podía apoyar que una nueva generación de soldados sea enviada a combatir en una guerra que, a su juicio, no beneficia al pueblo estadounidense.
Durante su gestión al frente del NCTC, Kent trabajó bajo la supervisión de la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, encargándose de analizar y coordinar la respuesta frente a amenazas terroristas, además de fungir como principal asesor presidencial en materia de contraterrorismo.
En su carta, el exfuncionario recordó que hasta junio de 2025 Trump reconocía que los conflictos en Medio Oriente habían costado a Estados Unidos numerosas vidas. Sin embargo, posteriormente ordenó bombardear instalaciones nucleares iraníes en una operación coordinada con Israel, lo que provocó una escalada militar con Irán que se prolongó durante doce días.
Kent sostuvo además que altos funcionarios israelíes y figuras influyentes de los medios estadounidenses impulsaron una campaña de desinformación para presentar a Irán como una amenaza inmediata. Diversos analistas han señalado que, conforme a la legislación vigente, la existencia de un peligro inminente es un requisito clave para que Estados Unidos pueda iniciar una guerra.